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Carta de Despedida

No me había dado cuenta de lo que realmente había hecho hasta este último mensaje. Fue hasta ahora que entendí que nuestra última promesa no fue más que una mentira blanca para mí misma en la cual tú tuviste la cortesía de seguirme el juego.

Fuiste mi primera vez en muchas cosas. Fuiste mi primer algo real.

No sé exactamente cuando comenzamos, pero se perfectamente cuando terminó.

No escribo esto para que lo leas porque honestamente no creo que alguna vez lo hagas, pero quiero dejar pruebas de que lo que siento por ti es real. Quiero que este testimonio sirva por si alguna vez hay dudas de que te quise.

Te quiero. Te quiero como no tienes una idea. Te quiero con cada pedacito de mi ser. Te quiero incluso más de lo que yo misma creí que lo hacía y no creo que nunca te vaya a dejar de querer.

No sé cuál haya sido tu impresión al recibir ese mensaje a las 11:27 de la noche este 18 de agosto. Dejo esta pista por si es que esa mínima posibilidad de que esto llegue a ti se cumpla, sepas con certeza que eres tú. Si llegué a ser inoportuna, me disculpo.

No sé que esté pasando por tu cabeza en estos momentos, pero si es que sientes lo mismo que yo, me consuela saber que tienes amigos leales que están ahí para ayudarte a superarlo. Si no, me da gusto que no tengas que pasar por esto, por lo menos no ahora.

Se que nuestras vidas irán tomando diferentes caminos poco a poco, más de lo que ya lo han hecho y espero volvernos a encontrar algún día y que cuando me veas puedas presentarme como una amiga. Yo lo haré.

Sé que piensas que no comprendo en lo más mínimo tu contexto y probablemente no lo hago, pero lo intenté. Con todas mis fuerzas intenté entenderte, pero tu simplemente no me dejaste entrar. Un día te dije que yo te iba a querer con todo si tú me dejabas y me respondiste que no entendías por qué te lo decía. No sé si por miedo a ser lastimado más allá de lo que ya estas o por mera costumbre, pero creo que confundes el revelar información con el dejar entrar a alguien. La primera es meramente eso, informar a alguien de los sucesos en tu vida. La segunda es sin duda mucho más difícil. Es dejar caer tus defensas; darle el poder a alguien para destruirte confiando en que no lo hará, sino que usará esa vulnerabilidad para ayudarte a ser más fuerte.

No sé si en algún momento pensaste que eso fue lo que hiciste, pero yo siento que más bien me informaste sobre ti, y por esto mismo creo que no llegué a conocerte realmente. No me mal interpretes, yo sé que para ti eso ha sido un paso abismal en cuanto a tu vida amorosa y lo respeto y agradezco.

Con toda sinceridad te digo que espero que alcances todas tus metas y que la gente que amas esté contigo para celebrarlo. Que lo que hoy tanto te pesa puedas dejarlo ir algún día y avanzar hacia esa persona que sé que eres. Espero que encuentres a alguien que te ayude a confiar y a la que dejes entrar. No te voy a mentir, me hubiera gustado haber sido esa persona, pero si lo nuestro te enseña a llegar a esa forma de felicidad, entonces este dolor no es en vano.

Hay algo que he estado meditando durante ya un tiempo y es que somos un buen complemento el uno para el otro, pero que no es el momento para nosotros, que fuimos la persona correcta en el momento equivocado.

Un buen amigo me dijo alguna vez que lo nuestro fue algo fugaz y tiene razón. Sin embargo, creo que el tiempo y la intensidad son dos cosas distintas. Por eso, amor mío, mi primer amor, si es que puedo llamarte así, te repito: cuando te digo que me encantas, que no tienes idea de cuanto me gustas, que te quiero, lo digo en serio. Y que cuando te digo que las palaras no me alcanzan para explicarte exactamente lo que siento por ti, es verdad.

Me despido repitiendo por última vez las palabras que tantas veces te he dicho,

Buenas noches, te quiero.

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